Y de pronto se perdieron las palabras
Sólo las formas y las cosas perduraban
pero había olvidado el modo de llamarlas.
Un relámpago había borrado de mi memoria
el lenguaje heredado de otros siglos
y el que descubría cotidianamente.
Tenía que reinventar el mundo que me circundaba porque ese universo
sólo estaba en la palabra.
Y recién supe que el silencio es mera pausa
la que separa el ser del no ser de la existencia.
Porque ya no importaba descubrir la belleza
mientras no pudiera decirlo con palabras
Y recién supe que sin palabras, la contemplación
es un sordo e inútil llamado a los sentidos,
que sin palabras se torna regresiva
se bloquea la inteligencia más profunda.
Y que también el sentimiento, el más puro,
el más noble, necesita expresarse con palabras.
Este poema fue escrito por Ricardo Gaspari, quien concurrió
al Centro Integral de Rehabilitación del Afásico (C.I.R.A.)